10 de octubre de 1945 Perón renuncia por Cadena Nacional

Las presiones de los militares contrarios a Perón hacen que el presidente Farrell le pida la renuncia a los cargos que desempeñaba: Vicepresidente, Ministro de Guerra y Secretario de Trabajo y Previsión. Con una absoluta calma, la redacta de puño y letra. Dice: “Para que vean que no me ha temblado la mano”.

Perón le pide a Farrell un último favor: poder despedirse del personal de la Secretaría de Trabajo. Aliviado, el entonces presidente acepta, ignorando que en ese mismo momento, gremialistas amigos junto al Coronel Mercante, mano derecha de Perón, están convocando a los obreros a despedirse de su líder.

Paralelamente, Evita ha convocado a Oscar Nicolini, director de Correos y Telégrafos —cuya jurisdicción alcanzaba a las radios— para pedirle que transmita por Cadena Nacional la despedida. También le avisa al Jefe de Policía que cierre los periódicos vespertinos aduciendo un movimiento de tropas.

Así, el 10 de octubre, a las 19:30, sobre una tarima improvisada frente a la Secretaría de Trabajo y Previsión, Perón habla ante unos 30.000 obreros reunidos más cientos de miles de familias que escuchaban la radio en ese momento, ya que era el único medio para informarse debido a que no había diarios. Agradece, dice que no está allí para decirles adiós sino hasta siempre y los invita a defender los logros obtenidos. Culmina con un contundente: “Venceremos en un año, o venceremos en diez, pero venceremos”. La multitud se desconcentra gritando “¡Perón Presidente!”.

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