17 de octubre de 1945 Mercante: La mano derecha de Perón
La historia no acaba de hacer justicia con una figura relevante en todo este proceso: la del Coronel Domingo Mercante, director general de Trabajo y Acción Social de la Secretaría de Trabajo que ocupaba Perón.
Se habían conocido en el Centro de Instrucción de Montaña en Mendoza, a donde Perón había sido destinado como profesor y forjaron una gran amistad. Mercante integró, además, el GOU y luego del golpe de 1943 acompañó la gestión en Trabajo. Era, por cercanía y confianza, la mano derecha de Perón en su diálogo con los obreros y gremialistas.
Cuando se desencadenan los hechos que llevan a la detención de Juan Perón en la Isla Martín García es Mercante quien lo acompaña hasta la prisión. Cuando regresa, reactiva los contactos que ya venía teniendo con políticos y líderes sindicales lo mismo que hacia adentro de las Fuerzas Armadas lo que hace que el mismo 13 de octubre, el general Ávalos, Ministro de Guerra, ordene su detención en Campo de Mayo.
De allí lo mandarían a traer el mismo 17, en las primeras horas de la tarde, para que trate de desmovilizar a la multitud que se había instalado en la Plaza de Mayo. Mercante pide, primero, ver a Perón. Va junto con el General Pistarini al Hospital Militar y, cuando regresa, les dice al presidente Farrell y el resto de los reunidos en la Casa Rosada, que el único que puede frenar eso es el propio Perón.
Le ordenan, entonces, que salga al balcón y trate de calmar a los manifestantes y allí, el genio político de Mercante se impone sobre su disciplina militar. Sale, y al tomar la palabra dice. “Me ordena el General Ávalos…”. La multitud ruge al escuchar el nombre del militar que es su enemigo. Mercante no puede continuar por el estruendo de gritos e insultos. Vuelve a ingresar al salón de la Rosada y les repite: “El único que puede detener esta locura es Perón”.
