Marechal: el Poeta Depuesto
Un 11 de junio como hoy, pero hace 126 años, nacía uno de los más grandes escritores e intelectuales de la argentina: Leopoldo Marechal. Padre fundador de nuestra literatura junto con su contracara, Jorge Luis Borges; novelista, poeta, dramaturgo, pensador, puede asegurarse por su idiosincrasia, su compromiso social y la persecución a la que fue sometido por la Revolución Libertadora, que fue el más peronista de los literatos nacionales.
“Creo que actualmente hay dos Argentinas: una en defunción, cuyo cadáver usufructúan los cuervos de toda índole que la rodean, cuervos nacionales e internacionales; y una Argentina como en Navidad y crecimiento, que lucha por su destino, y que padecemos orgullosamente los que la amamos como una hija”. La cita, que parece escrita pasado mañana, pertenece a Leopoldo Marechal, y también la visión de futuro, la literatura casi predictiva y la contundente descripción del momento político que atraviesa nuestra Patria desde hace 70 años.
Autor de una de las grandes novelas del siglo XX, “Adán Buenosayres”, con la que indaga sobre la gran incógnita del ser nacional a través de un personaje que recorre la suburbanía porteña y se encuentra con esos personajes que, supone, lo representan, Marechal abordó también la poesía y el teatro. En este último caso a través de “Antígona Vélez”, la tragedia de Sófocles trasladada a nuestra pampa. La pieza, encargada por la actriz Fanny Navarro (íntimamente ligada al peronismo), se destruyó por accidente y fue la propia Evita quien le pidió al dramaturgo que la reescribiera en tiempo récord (en una época en la que no había computadoras para guardar los textos) para que se estrenara el 23 de junio de 1951, con la dirección de Enrique Santos Discépolo.
Perseguido por la Revolución Libertadora, Marechal tuvo la luminosa idea de autodenominarse “El Poeta Depuesto”. En una entrevista, el escritor dice: “desde fines de 1955 (…) con un pueblo en derrota y su líder ausente, soy un desterrado corporal e intelectual”. Estas declaraciones le trajeron más amenazas por parte del presidente golpista, Pedro Eugenio Aramburu, y la decisión del gobierno de facto de hacerlo desaparecer del panorama literario nacional.
Leopoldo Marechal, como Jauretche, como Scalabrini, como Carrillo, murió en el ostracismo. Un 26 de junio de 1970. Días más tarde, aparecería su novela: “Megafón o la Guerra”, cuyo personaje central es un hombre humilde que intenta despertar los “dioses y demonios dormidos” en el corazón del pueblo para dar la batalla ideológica final contra los poderes corporativos, mediáticos y financieros. Posiblemente por este motivo, esa obra póstuma del escritor fuera uno de los libros preferidos del Papa Francisco.
